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Los molinos

Existen diversos tipos de molinos, entre los que se encuentran los de viento (accionados por el viento), hidraúlicos (accionados por un curso de agua) y de sangre (accionados por el hombre o por animales). Los más numerosos en Andalucía son los hidráulicos.

Los molinos hidráulicos, utilizados para molturar los cereales y producir harina con la que fabricar el pan, han mantenido un importante nivel de producción hasta los años 20 del siglo pasado, hasta que la molturación mediante procesos industriales desplaza a los molinos de agua. No obstante, algunos molinos de agua han mantenido su función hasta la década de 1960. Actualmente estos molinos se encuentran abandonados, muchos de ellos en estado ruinoso, y lamentablemente muchos de ellos han desaparecido.
 

Los molinos son construcciones sencillas y en general de gran antigüedad, dotadas de elementos propios para el uso al que estaban destinados. Algunos de ellos tienen torres almenadas defensivas, y en ocasiones cuentan con edificaciones de apoyo en su proximidad o unidas a ellos. Muchos de los existentes actualmente datan de la época de la dominación musulmana, aunque con importantes modificaciones de épocas posteriores.

Los molinos hidráulicos más habituales son los de rodezno, en los que la rueda sobre la que actúa la fuerza de las aguas de ríos y arroyos se dispone de forma horizontal. Dependiendo del caudal del río y de la ubicación del molino se distinguen varios tipos, siendo los más numerosos los casos en los que existe una presa o azud que conduce oblicuamente las aguas del río hacia el molino.
En caudales menores los molinos se implantan directamente sobre el cauce del agua sin ninguna estructura adicional, o bien reciben el agua mediante un canal o atarjea que sale del río o de otro molino.

La sensibilidad de algunas personas está posibilitando que estas edificaciones se rehabiliten y recuperen su aspecto original, e incluso recuperen su función. Al encontrarse ubicados en el curso de arroyos y ríos, son edificaciones muy frescas, que pueden convertirse en residencias ideales para las estaciones más calurosas.