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Bodegas

Andalucía cuenta con un importante patrimonio bodeguero, construido fundamentalmente a partir de finales del s. XVIII y especialmente durante el s. XIX. No obstante, hay constancia de la existencia de bodegas en la zona de Jerez desde mediados del siglo XIII, durante la dominación islámica.
 
Existen bodegas repartidas por toda la geografía andaluza (Córdoba, Huelva, Málaga...) pero la zona en donde existe una mayor producción de vino, y consecuentemente, mayor número de bodegas es el denominado Marco de Jerez (Jerez, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda).
 
Estas edificaciones, de gran riqueza espacial, construidas para el almacenamiento y envejecimiento del vino, inicialmente eran construcciones de una gran sencillez, pero a lo largo del tiempo han ido evolucionando llegando a convertirse en importantes conjuntos edificatorios que además de naves de almacén, albergan oficinas, zonas de embotellado, jardines, patios, etc.
 
Las bodegas tradicionales están constituidas por grandes naves de muros de fábrica de ladrillo cubiertas con faldones de teja a dos aguas sobre una estructura de vigas de madera, soportada por esbeltos pilares o arquerías de ladrillo. Las botas de vino se almacenan en su interior colocadas en varias hiladas superpuestas.
 
La producción del vino es un hecho ligado cultural e históricamente a estas tierras, y las bodegas constituyen una parte fundamental del paisaje urbano. Actualmente este valioso patrimonio histórico se encuentra afectado por la obsolescencia industrial y en estado de abandono.
 
Afortunadamente la sensibilización cultural ciudadana está evitando que este patrimonio desaparezca, y el planeamiento de las ciudades protege a estos conjuntos edificatorios prohibiendo su demolición. Los nuevos planeamientos de las ciudades abogan por la conservación y reutilización de las bodegas, permitiendo su transformación para albergar nuevos usos.
 
Pero las bodegas no son edificaciones industriales con una gran especificidad, más bien son grandes contenedores, lo cual facilita los procesos de transformación. De este modo, existen experiencias de cambios de usos para convertirlas en colegios, almacenes, talleres, garages, cuarteles, restaurantes, hoteles, viviendas, salas de exposiciones, supermercados y más recientemente salones de celebraciones, que han permitido su conservación sin una gran alteración de su especialidad y presencia urbana.
 
Recientemente se han realizado experiencias muy interesantes de transformación en viviendas, como las llevadas a cabo por la Empresa Municipal de la Vivienda de Jerez, rehabilitando tres bodegas para convertirlas en lofts. La bodega El Cantón, en Puerta de Rota, constituye uno de los mayores conjuntos bodegueros existentes en Jerez, con ocho naves, y en él ha sido realizada una respetuosa operación de transformación en conjunto de viviendas, ubicando jardines y piscina en el antiguo patio de trabajo.
 
Pero también se han producido ejemplos de transformación de bodegas de menor dimensión en viviendas unifamiliares, con resultados espaciales y formales de gran belleza y singularidad. Soluciones imaginativas que han permitido transformar estas edificaciones de gran interés histórico y etnológico, conservando sus valores arquitectónicos y urbanos.